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El sueño de las pibas

En la cancha del Barrio Güemes, la mas grande de Villa 31, no solo se juegan partidos de fútbol. Un grupo de mujeres decidió que en ese campo también se disputaba su derecho a jugar y concretar una realidad distinta a la que estaban destinadas por su condición de género y de habitantes de un barrio humilde. Ambas categorías sociales pierden su abstracción cuando se encarnan en una familia que prohíbe, en vecinos que prejuzgan y comentan, en una pareja que demanda labores domésticas, en una ciudad que margina y precariza las formas de habitarla.

Estas mujeres decidieron que esa cancha de fútbol sería el territorio en el que inscribirían la lucha por conquistar su deseo. Y eso, en uno de los barrios humildes mas emblemáticos de Buenos Aires, no es un juego. El último Censo Nacional de 2010 indica que en la Villa 31 viven unas 27mil personas, aunque hoy las estimaciones trepan hasta 40mil, marcando un crecimiento que se percibe como constante si bien el espacio habitable sigue siendo el mismo. En ese contexto en el que cada metro cuadrado cuenta y cada vivienda se construye con la idea de sostener a la siguiente, una cancha de fútbol es también un territorio en disputa, es el teatro en el que se escenifica la vida del barrio y el lugar de encuentro donde se dirimen pertenencias y rivalidades.

Con esa idea nace, en 2007, La Nuestra Fútbol Femenino, una asociación civil compuesta por entrenadoras, educadoras sociales y las propias jugadoras, que se transformó en el espacio de contención del equipo de fútbol "Las Aliadas de la 31". Estas mujeres, jóvenes y adolescentes, han logrado horarios fijos de entrenamiento en la cancha a fuerza de poner el cuerpo -literalmente- frente al monopolio del juego masculino. Hoy todos los vecinos saben que los martes y los jueves por la tarde el campo de juego es de las chicas.

 Actualmente, La Nuestra está compuesta por alrededor de 50 mujeres que conforman el equipo mayor, Las Aliadas, e inauguraron un reciente espacio para las niñas -muchas de ellas hijas y hermanas de las mayores- llamado las Mini-Aliadas. 

También, han generado un espacio de charla y reflexión en el que tratan temas organizativos, vuelcan sus percepciones y sensaciones alrededor de la actividad y adquieren herramientas para hacer frente a las situaciones de desigualdad, discriminación y violencia de género de las que son víctimas.

Para La Nuestra, el fútbol es el objetivo y también la herramienta; desde una perspectiva del deporte como actividad dinamizadora de prácticas sociales colectivas y transformadoras, estas mujeres fortalecen su identidad, rompen con estereotipos de género, se adueñan de su salud reproductiva y abren caminos que luego transitarán otras mujeres.

La Nuestra es un equipo, es una tribu que crece, ocupa el territorio y lo riega con su sudor y con su sangre; La Nuestra son mujeres bellas y fuertes que ya no aceptan un "corretee, nena, que este es un juego de varones".

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Anahí Martiarena, 19 años, juega en Las Aliadas desde 2007.

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Barrio Güemes, Villa 31. El equipo de fútbol femenino de Las Aliadas entrena todos los martes y jueves al atardecer, desde 2007. Todos en el barrio saben que en esos momentos la cancha les pertenece a ellas.

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Las Aliadas, durante una charla después de la práctica. Al frente, Dalia Leiva, 17 años, con una camiseta de la selección argentina de fútbol y, a su izquierda, Tamara Romero, 25 años de edad.

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Jimena Terrazas, 17 años de edad, juega en Las Aliadas desde 2012.

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Algunos padres apoyan que sus parejas jueguen al fútbol y se encargan del cuidado de los niños y de las tareas domésticas que se suponen obligaciones femeninas. X pasa a buscar al hijo que tiene con Natalia para que ella pueda entrenar.

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Juliana Román Lozano (), antropóloga y recientemente recibida de Directora Técnica, se sumó a Las Aliadas en 2010. Aquí en una charla técnica con las Mini-Aliadas luego de un entrenamiento.

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Si bien Las Aliadas lograron ganarse un espacio de entrenamiento en la cancha del Barrio Güemes, no cuentan con instalaciones adecuadas para desarrollar la actividad. Algunos vecinos colaboran con agua.

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Constanza Rojas, 25 años, vive con su madre y su hermana. Sale de su casa y se dirige al entrenamiento. La densidad poblacional de la Villa 31 es muy alta. En los últimos 5 años creció casi un 40%, a pesar de las prohibiciones gubernamentales de construir viviendas allí.

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Silvina (32) y Milagros Barraza (10), madre e hija, en la cocina de su casa, preparándose para la práctica; Silvina juega en Las Aliadas y Milagros en las Mini-Aliadas.

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En 1990 se construyó la Autopista Presidente Illía, que atraviesa la Villa 31. Muchos de sus habitantes fueron expulsados por la fuerza para permitir las obras.... (+)

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Judith Muhamad (22) con su hijo Alan (1): esa trabaja reciclando basura y buscando cualquier cosa que pudiera ser útil para venderla en la feria del barrio; en su poco tiempo libre intenta participar de las prácticas de fútbol.

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Muchas de las integrantes de Las Aliadas han sufrido y sufren críticas por practicar un deporte mayoritariamente masculino, pero su deseo de jugar se fortalece con cada impedimento que encuentran.

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Vista del Barrio Güemes, Villa 31. Se estima que 40mil personas viven en la villa. La situación habitacional es crítica pero sobre la cancha de fútbol no se construye.... "> (+)

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Gisela Luna (21), con su hija Valentina (1), se reintegra a los entrenamientos luego de su reciente maternidad.

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Dos niñas pertenecientes al equipo de las Mini-Aliadas corren por los pasillos del Barrio Güemes con una bandera de su equipo.

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Festejo del cumpleaños 50 de Mónica Santino, con integrantes de La Nuestra Fútbol Femenino, quiénes contrataron "mariachis" para animar la fiesta.

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Jugadora del Bajo Flores, un equipo rival de Las Aliadas, luego de un partido.

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Integrantes de La Nuestra Fútbol Femenino festejando en la tribuna.

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Jugadoras de Las Aliadas se retiran del campo luego de un partido. Muchas de ellas realizan sus actividades acompañadas por sus hijos y sobrinos.

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Dalia Leiva, 16 años de edad, juega en Las Aliadas desde 2013.

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Las mujeres de La Nuestra Fútbol Femenino consideran el deporte como una práctica política y cultural que desafía los estereotipos de género que se proyectan sobre ellas.

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Agustina Bolaño (15) durante un entrenamiento de las Mini-Aliadas.

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Vista de la calle principal de la Villa 31. A pesar de los problemas habitacionales, la organización vecinal logró genera espacios para el mercado y para destinar espacios al esparcimiento y el deporte.

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Mónica Santino (50), entrenadora de Las Aliadas y una de las mayores referentes del fútbol femenino de Argentina. Ex-futbolista profesional y pionera del activismo por la diversidad sexual, es una de las fundadoras del proyecto de La Nuestra.

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Constanza Rojas, se crió en Villa 21. Le gusta el fútbol desde pequeña pero al llegar a la adolescencia sus padres le prohibieron jugar porque parecía un "machito".... "> (+)

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Jimena Aón (36), miembro de COCOIN, un grupo de educadoras que brinda apoyo social y emocional a las jugadoras. En la imagen, Jimena en una manifestación en contra de la violencia de género y los femicidios.

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