historias

Qhapaq Ñan

"Entre cada paso un paisaje. En ese espacio se abre un agujero blanco que se apaga con el sonido de la cámara. Entre cada toma el hueco se llena otra vez de luz y crea esa eternidad que cada foto interrumpe. Retumba una voz escondida que sólo el músico sabe interpretar. Lo sigo a él que persigue también ese sonido vibrante que sale de la tierra; subimos por un sendero de huellas que parecen invisibles hasta que se esfuma entre las nubes. Hay silencio en las imágenes; golpeo la cámara contra el piso para imprimir la risa de los viejos diablos que se juntaron a mi alrededor. Se ríen de mi oficio y de la torpeza de mi oído. El ritmo y el tiempo del humano desapareció, ahora es el pulso lento de la cordillera que guía los espíritus por el filo de las piedras a través de un camino de pircas. Registro con un solo ojo y le doy la mano al chaski que regresó para ayudarme a atravesar el portal. La piel seca y fría del viejo indio no late pero la siento amiga. Nos acercamos hasta el circulo de música; cantores en silencio escuchan a aquel hombre de ojos azules. Es el final de su vidala y el último llanto se agranda hasta dejar expuesta toda su garganta."

Texto que acompaña el libro "Qhapaq Ñan, desandando el camino con Gustacvo Santaolalla"

 

Qhapaq Ñan significa “camino principal” en Quechua. Es el nombre que se le dió a una gran red vial que cruza 6 países a lo largo de la cordillera de los Andes. Lo conforman infinidades de rutas y caminos por donde transitaban las comunidades que vivían ese gran territorio montañoso. El Qhapaq Ñan no era únicamente una vía de transporte sino un camino donde se compartían conocimiento y modos de habitar la tierra, es la expresión tangible de un gran proyecto político y económico, el Tawantinsuyo, que tuvo como objetivo la integración social, política y económica de gran parte del territorio andino y las diversas culturas que lo constituían. Por él circulaban medicina, tejidos, comidas e historias que los paisanos querían compartir. En este ensayo, acompañando al músico Gustavo Santaolalla, intentamos fotografiar el eco de de las voces y la huella de los pasos que ,después de 500 años, todavía perduran en los paisajes de estas tierras.

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